EXIN Barcelona forma parte de la historia industrial y de la memoria de varias generaciones. Fundada en Barcelona en 1951, esta empresa juguetera alcanzó gran popularidad con productos como Exin Castillos, Cinexin y TENTE. Sus juguetes acompañaron a miles de niños y dejaron una huella en la cultura popular española. Descubre cómo nació la compañía, cuáles fueron sus productos más conocidos y qué ocurrió con la marca.
Su trayectoria conecta la historia industrial de la ciudad con la infancia de miles de personas. Esta es la historia de una empresa barcelonesa que convirtió el juego en una parte de la memoria colectiva.
EXIN Barcelona: los orígenes de la empresa juguetera
EXIN, siglas de Exclusivas Industriales, S. A., fue fundada en Barcelona en 1951 por Ramón Carroggio Socías. En sus primeros años, la compañía trabajaba con productos de plástico, pequeños electrodomésticos y juguetes. Con el tiempo, la fabricación y comercialización de juguetes se convirtió en el centro de su actividad.
Su fábrica principal estuvo situada en la calle Roger de Flor, en Barcelona. Posteriormente, la actividad industrial también se desarrolló en Molins de Rei, en el área metropolitana.
La empresa creció durante una época en la que el sector juguetero español experimentaba una notable expansión. EXIN no solo desarrolló productos propios: también comercializó y distribuyó juguetes de otras marcas, ampliando considerablemente su presencia en el mercado.

Exin Castillos: construir un mundo pieza a pieza
Uno de los productos más emblemáticos de la compañía fue Exin Castillos, un juego de construcción que permitía levantar castillos medievales mediante pequeñas piezas de plástico.
Lanzado en 1968, el juguete combinaba construcción, imaginación y paciencia. Sus usuarios podían reproducir torres, murallas y otras estructuras, pero también diseñar sus propias creaciones.
Exin Castillos se convirtió en uno de los grandes referentes de la marca y todavía despierta interés entre coleccionistas y aficionados al juguete clásico.
Su atractivo iba más allá del entretenimiento: ofrecía a los niños la posibilidad de diseñar, experimentar y construir sus propios escenarios.
Cinexin: el cine llegó al salón de casa
En 1971, EXIN presentó Cinexin, un proyector cinematográfico infantil que acercó la experiencia de ver películas a muchos hogares españoles.
Con sus pequeñas películas y su característico formato, Cinexin permitió que los niños experimentaran con la proyección de imágenes en una época anterior a los vídeos domésticos y las plataformas digitales.
Su diseño y su funcionamiento lo convirtieron en uno de los juguetes más reconocibles de la compañía. Hoy, su nombre sigue evocando una forma de entretenimiento muy distinta de la actual, pero que forma parte de los recuerdos de varias generaciones.
TENTE, Madelman y Scalextric: El legado de EXIN Barcelona en la historia del juguete
La historia de EXIN no puede entenderse a través de un único juguete. La empresa participó en un catálogo mucho más amplio, que incluía productos propios y marcas comercializadas o distribuidas en España.
Entre los nombres más conocidos destacan:
- TENTE: el juego de construcción creado por EXIN en 1972, con piezas que permitían diseñar vehículos, barcos, naves y otras estructuras.
- Madelman: figuras de acción desarrolladas conjuntamente con Industrias Plásticas Madel.
- Scalextric: los populares circuitos de carreras de coches eléctricos, comercializados por EXIN en España.
- Exin West: un juego de construcción inspirado en el universo del oeste americano.
- Exin Basket: un juego deportivo de sobremesa que utilizaba mecanismos neumáticos para impulsar la pelota.
También formaron parte de su universo comercial productos relacionados con el modelismo ferroviario, como Ibertren.
Esta variedad ayuda a comprender la relevancia de EXIN dentro del mercado juguetero español durante las décadas de 1960, 1970 y 1980.
¿Por qué cerró la empresa EXIN?
El éxito de muchos de sus productos no impidió que la compañía atravesara dificultades económicas.
A finales de los años ochenta, EXIN sufrió las consecuencias de la competencia de juguetes importados, la presión sobre los precios y la estacionalidad de las ventas, muy concentradas en la campaña navideña.
En 1989, la empresa presentó una suspensión de pagos. Finalmente, la compañía histórica cerró en 1993, después de más de cuatro décadas de trayectoria.
Su desaparición coincidió con una etapa de transformación del sector juguetero, marcada por la competencia internacional y los cambios en la fabricación y comercialización de juguetes.
Sin embargo, el cierre de la empresa no significó que sus productos desaparecieran inmediatamente. Algunas de sus líneas más conocidas volvieron a comercializarse posteriormente bajo otros fabricantes, mientras que otras continuaron presentes en el mercado de segunda mano y entre coleccionistas.
EXIN hoy: una marca que busca una nueva etapa
La historia de EXIN no termina en los años noventa.
La marca ha vuelto a tener actividad a través de EXIN PROYECTOS, con sede en Barcelona, y ha presentado EXIN Fiesta, un juego de mesa orientado a compartir momentos de ocio con amigos y familiares.
La propuesta actual es diferente de los juguetes de construcción y los proyectores que hicieron famosa a la compañía histórica. Aun así, mantiene una conexión con el nombre EXIN y con la idea de fomentar el juego compartido.
La nueva etapa también refleja un desafío interesante: cómo recuperar el reconocimiento de una marca histórica y adaptarlo a las formas actuales de entretenimiento.
Quienes quieran conocer esta iniciativa pueden consultar la web oficial de EXIN Fiesta.
La huella de EXIN en la historia de Barcelona
La historia de EXIN forma parte de un capítulo menos conocido de Barcelona: el de las empresas industriales que contribuyeron a definir la vida cotidiana de varias generaciones.
La ciudad no solo ha sido un centro de arquitectura, comercio, diseño y cultura. También ha albergado empresas que fabricaron productos presentes en millones de hogares y que, con el paso del tiempo, se han convertido en objetos de memoria y coleccionismo.
EXIN representa precisamente esa conexión entre industria y vida cotidiana. Sus juguetes acompañaron cumpleaños, Navidades y tardes de juego, pero también reflejaron la evolución tecnológica y comercial de su época.
Hoy, recordar EXIN es recuperar una parte de la historia empresarial de Barcelona y descubrir cómo una compañía nacida en la ciudad consiguió dejar una huella que perdura mucho después del cierre de su fábrica.
¿Conservas algún Exin Castillos, Cinexin, TENTE o Madelman de tu infancia? Quizá uno de esos juguetes todavía guarde una pequeña parte de la historia industrial de Barcelona.


